Respuestas A Preguntas De Mujeres – Parte 2

Este post es una continuación del anterior titulado Respuestas A Preguntas De Mujeres, aquí continuaremos el listado mostrando algunas respuestas divertidas más a las preguntas capciosas de las féminas…

 

preguntas

 

Ella pregunta “¿Dónde estabas anoche?” o “Anoche te llamé y no contestaste, ¿dónde estabas?”

Tú puedes responder…

•Estaba en casa pensando mucho en ti, pero al ver que no llamabas me aburrí y me fui a un table-dance.
•Estaba en casa pensando en ti, pero de pronto llegaron Juan y Daniel para invitarme a un table-dance.
•Estaba en casa pensando en ti, pero me aburrí y contraté a dos bailarinas de strip tease para que me alegraran la vida.
•Relajándome con tu hermanita (dí esto con cara de chico muy, muy malo)
•Fui al asilo de las niñas desamparadas para que probaran conmigo sus nuevos juguetes (con una sonrisa maliciosa)

 

 

Ella pregunta: “¿Me veo gorda?”

Tú puedes responder…

•Sí, esos pantalones te hacen ver gorda… Espera, no, creo que no son los pantalones.
•No, yo no diría que estás gorda… Aunque sí te ha crecido un poco la barriga… ¡Ya! Estás embarazada. ¡Felicidades!

 

 

Ella pregunta: “¿Estoy gorda?”

Tú puedes responder…

•La verdad es que sí, tan gorda como una ballena jorobada.
•¡Sííí! Estás gordita como un cachorro de cerdito… Ven aquí. (Dilo con voz cariñosa mientras la abrazas, la besas o le haces cosquillas)
•No, pero bájale a las grasas… Por precaución.
•¡Por Dios! Estás obsesionada… Has preguntado lo mismo desde que tenías diez kilos menos.
•No sé, A ver, ¿Cuánto pesas ahora? ¿Unos ochenta kilitos más o menos?

 

 

Si ella critica la música que te gusta…

Tú puedes responder…

•¿En serio? Pues entonces no te gustará nada estar en mi coche de aquí en adelante, porque ahora que sé que te molesta es lo único que pondré.
•Te acercas al reproductor como si fueras cambiar el cd: “Bueno, ¿Crees que seré capaz de seguir escuchando esta música después de saber que te desagrada? Si es así déjame decirte una cosa: Tienes razón.”, y subes el volumen.
•No digas nada, simplemente sube el volumen.

 

 

Ella dice: “Hoy mi cabello luce horrible”

Tú respondes…

•¿Sabes? No quería decírtelo pero la verdad es que siempre ha lucido feo, pero hoy como que sí se pasó de la raya. Perdóname, pero tendré que hacer como que no te conozco, es que me da pena que me vean contigo. No te enojes, sólo será por hoy.
•No te lo quería decir, pero lo descubriste. La verdad es que me da un poco de vergüenza que me vean contigo por la calle.
•No querida, hoy lo descubriste que es diferente. La verdad es que siempre ha lucido igual de horrible, pero no me atrevía a decírtelo. (Y dirigiéndote a algún desconocido que camine por la calle: “No vengo con ella… ¡Eh!” o “No la conozco… ¡Eh!”)

 

 

Ella dice: “Te arreglaste muy bien…” o “Luces muy guapo”

Tú respondes…

•Gracias… La verdad es que me esmerado en el arreglo pensando en ti… Es que pensé: Seguro es la primera vez que sale con un chico de categoría, así
que le daré gusto de que me presuma un poco.

 

 

Si ella menciona algún defecto tuyo…

Tú sonríe, muéstrate humilde y menciona otro de tus defectos. Después te frotas las manos y dices: “Bueno, ¡Por fin!, Ahora es mi turno…”

 

Ella dice: “A mí me gustan los chicos altos”

Tú puedes responder…

•¿Y yo qué soy? ¿La excepción?
•Las alturas se equilibran cuando se está en posición horizontal.

 

 

Ella dice: “Es que eres muy bajito”

Tú puedes responder…

•Tú tampoco eres Michael Jordan (si te dice que por lo general los chicos son más altos que las chicas mírala de arriba a abajo y dices: “Pues qué te digo, yo he estado con chicas más altas, ¿Tú cuánto mides? 1.80 a lo mucho… y eso con tacones.
•Árboles más grandes han caído… (Dices mientras la miras de arriba a abajo, después te alejas y esperas que ella venga a ti.)
•Es cierto, no soy muy alto… Pero curiosamente he salido con chicas más altas que tú y siempre nos hemos acoplado cuando estamos en posición horizontal.

 

 

Ella dice: “Eres muy joven para mí”

Tú puedes responder…

•Entiendo, pero te equivocaste conmigo, no estoy buscando una aventura ocasional sino a una mujer de tu edad para casarla con mi abuelo.
•Lo sé, viéndolo bien debería cobrarte por mis servicios como acompañante de señoras.
•¿Cómo puedes saberlo?… Ya te dije que tengo 99 años, pero la cirugía estuvo perfecta, ¿no?
•Es cierto, pero no puedo evitarlo, eres idéntica a mi mamá.

 

Ella dice: “Eres muy viejo para mí”

Tú puedes responder…

•Cierto, tengo una biznieta de tu edad y voy a llevarla al circo mañana, ¿nos acompañas?
•Y tú eres una bebé para mi, ten cuidado, que no se te caiga la mollera.
•Tan viejo que quizá mañana amanezca muerto, así que aprovéchate hoy.
•No soy tan viejo, lo que pasa es que tú sabes… las mujeres… el vino… las mujeres… el tabaco… las mujeres…
•No soy tan viejo, lo que pasa es que viví durante casi tres años en una casa solo con cuatro chicas, la menor de ellas de tu edad… Eran insaciables y… Tú sabes, eso acaba.

 


Ella dice: “Pues no sé que te ven las chicas”

Tú puedes responder…

•¿Verdad? Yo tampoco lo acabo de entender. Mi tía que es bruja me dio un chupa mirto y quizá eso lo explique todo.
•¿Verdad? Yo tampoco lo he entendido nunca. Creo que mi abuela tenía razón cuando decía que era un suertudo.
¿Qué, te crees muy guapo?
•Hasta eso que no, yo no creo serlo, pero cincuenta millones de mexicanas (o la población femenina de tu país) no pueden estar equivocadas.
•Tanto que hasta me duele la cara.

 

Ella dice: “Hoy fui al gimnasio”

Tú puedes responder…

•Muy bien, sigue yendo a menudo, lo necesitas.
Hoy fui al salón de belleza
•Pero lo encontraste cerrado, ¿verdad?
•¿De verdad? ¿Y qué esperas para demandarlos?

 

Si ella critica y menciona defectos de otra chica…

Tú puedes responder…

•¡Vaya…! Es la misma que confundí contigo hace unos minutos

 

Si ella te pide hacer algo por ella…

Tú puedes responder…

•Claro que sí, pero antes dime ¿Qué clase de masaje me vas a dar como recompensa?
•¿Y después qué? ¿Vas a besarme?

 

Si ella habla demasiado…

Tú puedes responder…

Cuando habla de cosas personales e íntimas sobre sí misma escúchala, pero cuando sólo está hablando de cosas sin importancia que las mujeres meten como relleno para tratar de mantenerte a raya en tus intenciones de romance, debes detenerla y escalar:

•¿Dónde tienes el botón de apagado? (Haz como si accionaras dicho botón sobre su cabeza o en su frente, después la abrazas y la besas, aunque no sea en la boca)
•Ssshhhh… Hablas demasiado (Y aplicas el juego del beso)

 

Ella dice “No me voy a acostar contigo”

Tú puedes responder…

•Por supuesto que no, ¿porqué ibas a hacerlo? (si puedes bésala)
•Ni siquiera había pasado por mi mente, pero ya me sembraste la idea.

 

Ella dice: “Estoy muy guapa” o “Soy muy bella”…

Tú puedes responder…

•Sí, supongo que en tu interior debes serlo
•9 de cada 10 mujeres creen ser más guapas de lo que realmente son, creo que es tu caso.
•Sí, eres belleza abstracta
•Lo suficiente para pasar desapercibida
•Bueno, si tú lo dices…
•¿Quién te lo dijo?
•¿Comparada con quién, con La Chupitos?

 

Ella dice “No eres mi tipo”

Tú puedes responder…

•Gracias por confirmar mis sospechas, Eres lesbiana, ¿verdad?
•Menos mal, ya empezaba a sentirme acosado.
•La última que me dijo esto terminó en mi cama… Me estás asustando.
•Qué bueno, ahora me siento seguro… Tenía miedo de que en cualquier momento te lanzaras sobre mí pidiéndome hacerte mía.
•Por suerte. Tienes cara de esas locas que enseguida quieren casarse.

 

Ella dice “No deberíamos estar haciendo esto” (Cuando estás a punto de llegar al sexo)

Tú puedes responder:

•Es cierto… deberíamos pasar (Pero continúas)
•Tienes razón… no deberíamos hacerlo (Pero continúas quitando prendas de su cuerpo)

 

Ella pregunta: “¿Porqué no me has llamado?”

Tú puedes responder…

•No he tenido necesidad de hacerlo.
•Ayer iba a hacerlo, pero llegaron Martha y Pamela y me divertí tanto con ellas que lo olvidé.
•Perdona, no te había visto, ¿necesitas algo?
•Si tanto querías hablar conmigo me hubieras llamado, ¿o es que siempre reprimes así tus deseos?

 

Ella pregunta: “¿Me has echado de menos?”

Tú puedes responder…

•¿Porqué? ¿Tengo algún motivo para hacerlo?
•Perdona, ¿Te conozco?
•Claro, no podía ni dormir preguntándome: ¿Qué será de esa mujer?
•Sólo los días que me toca prepararme a mí la cena.

 

Ella pregunta: “¿Eres virgen?”

Tú puedes responder…

•No, no soy virgen, pero lo creas o no, hago milagros.
•¿Cómo lo supiste? ¿Ya han hecho la denuncia de que me escapé de la iglesia?
•Oye, ¿No estás muy chiquita para hacer esas preguntas?
•No, soy San José, pero sólo en las pastorelas.
•Virgen y gay. Ya puedes decirles a tus papás que conmigo estás segura y que tienes alguien que te acompañe a tu casa.

 

Ella pregunta: “¿Cómo te llamas?” o “¿Cuál es tu nombre?”

Tú puedes responder…

•¿Y tú de qué color llevas el sujetador (brassiere)?
•Lo siento, eso sería dar demasiada información…
•¿Cómo te llamas tú? ¿Puedo ver tu identificación?
•¿Cómo? ¿No sabes quién soy? ¿No tienes televisión en tu casa o qué?
•Tranquila, ya tendrás tiempo de saber mi nombre y de gritarlo como una histérica.
•Esta noche una chica gritará mi nombre muchas veces, así que mantente atenta, ¿Ok?

 

Si ella se hace la ofendida al preguntarle su edad…

Tú puedes responder…

•Tranquila, es normal que las personas no quieran dar su edad cuando son más grandes de lo que aparentan.
•¿Veintidós años tenías hace cuánto? ¿Hace treinta?
•¿Qué debo preguntarte entonces? ¿Cómo se llaman tus nietos?
•Está bien, lo adivinaré, tienes treinta años… Es que mi sobrina tiene quince y es media boba.
•Perdona, es que no estoy acostumbrado a hablar con personas mayores.
•Ok, no me digas tu edad; pero cuéntame qué hacías durante la Revolución (o cualquier otro hecho histórico realmente antiguo)
•Espera, voy a conseguir una calculadora (Si te pregunta cuántos crees o cuántos le calculas)

 

Ella pregunta: “¿Te gusto?”

Tú puedes responder…

•Sí, pero me gusta más el helado napolitano.
•No eres fea, pero…
•¿Porqué no eres más directa y me dices que te gusto? ¿Siempre reprimes tus deseos?
•Claro que me gustas… me gustas para ayudarle a mi mamá con el quehacer.

 

Ella te dice que tu modo de vestir es feo, raro, anticuado o estrafalario…

Tú puedes responder…

•Bueno, tú tampoco eres Carolina Herrera, ¿verdad?, pero no te preocupes, la ropa no será problema dentro de unas horas
•Lo cierto es que después de divertirme un rato con tu hermanita me puse lo primero que encontré.
•¡Eso no es nada! La otra noche llegué a casa vestido de Superman, con los calzones encima de los pantalones.