La Fantasía Sexual De Toda Mujer

Importante: Aunque este blog es apto para todo público, debido a la temática de este post recomendamos continuar con su lectura solo si usted es mayor de edad.

 

Las mujeres disfrutan el sexo más que el hombre

educacion_sexual

Todos tenemos fantasías y deseos sexuales ocultos pero estos varían de persona en persona, y en particular de un sexo a otro. Si la relación entre hombres y mujeres es ya de por sí complicada, en el terreno sexual la situación se complica aún más.

Hay demasiadas parejas en el mundo que viven frustradas, enfrascadas en una relación de pareja que no les genera ninguna satisfacción, pelean por los hijos, por el dinero, por la infidelidad, y por muchas otras cosas más. Si rastreamos el origen del problema este casi siempre es una vida sexual deficiente.

El hombre culpa a la mujer: ella es frígida, no se entrega al cien por ciento, no quiere hacer ciertas cosas, no parece disfrutar. La mujer culpa al hombre: él sólo piensa en eso, él no piensa en ella, él no es romántico, él quiere hacer cosas que son difíciles de hacer para una dama como ella.

Hace poco, en un foro de Internet un muchacho preguntaba: “No entiendo qué sucede, a mi novia le rogué durante casi tres meses hasta que aceptó tener sexo conmigo, y cuando lo tuvimos estuvo como ida, como ausente, ¿Es que a las mujeres no les gusta el sexo?”

Si existe una idea que debe ser descartada es la que mencionó el muchacho en el foro, la idea de que a las mujeres no les gusta el sexo. Algunas razones por las que ellas encuentran el sexo placentero son:

  • La mujer tarda más tiempo en llegar al orgasmo, lo disfruta más y con mayor intensidad.
  • La mujer puede tener múltiples orgasmos, el hombre sólo una eyaculación.
  • La mujer puede seguir teniendo relaciones sexuales después del orgasmo, el orgasmo no; el hombre necesita una pausa que va desde unos segundos cuando se es joven hasta varias horas o días cuando se es muy mayor.
  • La piel de la mujer es más sensible y receptiva a caricias y estímulos táctiles que la piel del hombre.

Podríamos listar muchas razones más, pero con estas es más que suficiente para asegurar que la mujer disfruta el sexo unas seis veces más que el hombre. Pero entonces, si el hombre disfruta el sexo y la mujer lo disfruta mucho más, ¿porqué hay tantas parejas insatisfechas en el mundo?, pues porque, aunque ambos disfrutan el sexo, lo disfrutan de formas distintas, como el hombre no entiende por completo lo que hace feliz a la mujer ni la mujer lo que agrada al hombre en el terreno sexual, no se entienden; es como si dos personas disfrutan muchísimo conversar, pero uno habla español y el otro habla chino.

 

Las diferencias entre ambos sexos

Identificar lo que gusta a las mujeres, aquellas cosas con las que ellas fantasean en la intimidad, es fácil cuando recordamos la agenda de procreación y el rol que cada sexo desempeña. El hombre busca una mujer joven, saludable y apta para procrear hijos sanos; esas características son visibles en el cuerpo y la fisonomía de la mujer: un bello, unas caderas anchas, unos senos pronunciados; no es raro entonces que el hombre fantasee con ello. En tus fantasías y en las mías las mujeres candentes lo son todo.

Por el contrario, la mujer busca un hombre genéticamente sano, capaz de proveer para ella sus hijos y de brindarle seguridad. Si bien, el aspecto genético es visible en el cuerpo y la fisonomía del hombre, los otros dos aspectos, la capacidad para proveer y brindar seguridad, se encuentran en el exterior, en el ambiente que rodea al hombre; por eso las mujeres fantasean con hombres guapos, pero eso no es todo, también fantasean con un ambiente lleno de lujo, de detalles y de romanticismo.

Otro factor que influye en la forma en que ambos sexos conciben y fantasean con el sexo es el entorno social en que hombres y mujeres se encuentran inmersos durante la etapa de definición, que es entre los cinco y los ocho años de edad. ¿Cómo se relacionan los niños y las niñas con sus padres y familiares en ese período?

A las niñas se les colma de cariño y de atenciones, constantemente reciben besos y abrazos, es muy normal que un padre siente a su hija pequeña en una de sus piernas mientras la mima. No así el niño, que también recibe cariño y atenciones, pero de una manera diferente, a él se le educa para ser fuerte, se le enseña que los hombres no lloran, sólo recibe besos y abrazos de su madre, pero muchos niños se incomodan ante tales manifestaciones de afecto.

¿Cómo juegan los niños a esa edad? En grupos de chicos, gustan de los juegos rudos que involucren gran actividad física, así como de videojuegos y otras actividades similares. Ni de broma se tocan entre ellos, eso estaría muy mal visto y generaría las burlas y el rechazo de sus compañeros, que incluso los dejarían fuera de su grupo.

En cambio los juegos de las niñas son más sutiles, hablan mucho, gustan de expresar sus sentimientos, se tocan, se abrazan, existe contacto físico entre ellas.
Mirar a dos amigas adolescentes caminar abrazadas es lo más normal, pero si son dos hombres los que caminan abrazados sólo podemos suponer que, o están borrachos o son gays.

Por ello, no es de extrañar que en sus deseos y fantasías sexuales las mujeres experimenten un deseo innato de ser abrazadas y besadas, de escuchar palabras dulces y plenas de romanticismo durante el acto sexual. El hombre, por el contrario, no necesita de tales actitudes en su pareja para disfrutar hasta el delirio.

 

Lo que disfrutan las mujeres en el sexo

Las mujeres fantasean con ser abrazadas y besadas, gustan de los preludios, de los detalles, del entorno. No así el hombre, que prefiere ir directo al grano, a la acción. Por eso en el cine porno no existen demasiados diálogos ni detalles románticos, la secuencia común de una escena en una película porno es: desnudo, sexo oral, penetración vaginal, penetración anal, eyaculación en la cara y boca de la protagonista. Esto es obsceno y aberrante para la mujer común.

Una mujer fantasearía con una playa, de noche, alumbrándose con velas, visualizaría todos los detalles del rostro y el cuerpo de su galán, que con una voz fuerte la colma de caricias y besos mientras le susurra al oído “te amo”, “te necesito y no puedo vivir sin ti”, “eres mi mayor felicidad”, “ámame”.

Para el hombre la playa y las velas no son lo más importante en su fantasía, sino
el cuerpo de la mujer, su rostro dibujando gestos de placer. El hombre sueña con un tipo de mujer difícil de encontrar en el mundo real: la enfermera mala, la colegiala traviesa, la ama de casa infiel o la vecina golosa, en su fantasía ella pide ser poseída y él accede de inmediato, no hay demasiadas palabras, sólo gemidos y gritos de placer, así como una agradable sensación de dominio.

 

Más que una relación, una experiencia

Las mujeres desean, más que un encuentro sexual, una experiencia; esta experiencia involucra el entorno, detalles románticos, estimular sus cinco sentidos. Una iluminación con velas, una música de fondo, un perfume agradable, una habitación bellamente decorada…, todo ello contribuye a elevar su nivel de intimidad y excitación. Desean ser acariciadas con paciencia, y escuchar de los labios de su pareja palabras que les hagan sentir amadas. A la mujer le es difícil, aún en una relación casual, separar el sexo del amor.