Diez claves para una comunicación eficaz en pareja

Como ya habrás podido deducir, la mala o nula comunicación entre los miembros de la pareja conduce a una mayor apatía, perdida de interés y aumento de las discusiones.

A su vez, estas discusiones, que se van volviendo cada vez más y más frecuentes, y más intensas, a menudo por discrepancias absurdas, provoca que la pareja deje de sentirse atraída y querida y así, dejan de respectarse. Con ello, de nuevo las discusiones se intensifican; es como “el pez que se muerde la cosa”, un círculo vicioso que dirige la relación hacia el abismo del deterioro y la insatisfacción, todo un campo de cultivo para la infidelidad y/o la ruptura final.

 

Para que todo esto no se produzca, seguiremos sin excusa y de manera absoluta las siguientes claves que tienen como fin alcanzar una comunicación eficaz con tu novia o novio.

 

  1. Si en algún momento ocurre algo que te molesta, primero detente a pensar qué es lo que te ha molestado, por qué te ha molestado, y reflexiona sobre si es lo suficientemente importante como para que te haya molestado. Si el resultado es afirmativo, no te lo guardes, díselo, explícales tus motivos, pero siempre desde el respeto y la comprensión. Sólo de esta manera evitarás ir acumulando rencores que deteriorarán la comunicación de pareja.

 

Por ejemplo, si tu novia o novio ha llegado más tarde de lo esperado, sin haberte avisado, y eso te ha generado cierta preocupación, explícaselo, hazle entender tus sentimientos:

 

“Cuando llegas tarde a casa me preocupo bastante, tenlo en cuenta y a la próxima a ver si te acuerdas de avisarme, aunque sea un mensaje de whatsapp y así me quedo tranquilo sabiendo que vienes más tarde pero estás bien”.

 

Pero cuando comuniques aquello que te ha molestado a tu pareja, nunca lo hagas enviado acusaciones de tal forma que ocultes tus emociones. Por ejemplo, evita expresiones como:

 

“¡Otra vez has vuelto a llegar tarde y sin avisar! ¡Siempre que sales tenemos la misma historia!”

 

 

  1. En la vida, pocas cosas son totalmente blancas o totalmente negras, “todo es gris”, es decir, todo tiene matices y enfoques diferentes por tanto, antes de obcecarte es que las cosas sólo son como tú las ves, intenta verlo desde el punto de vista de tu pareja.

 

  1. De las diferencias siempre se puede aprender, y si algo está claro es que entre tú y tu novia o novio, existen diferencias, simplemente porque sois personas distintas. Asúmelas y jamás te centres en lo injusta que te pueda parecer la actitud o postura del otro.

 

  1. Tanto tú, como tu novia o novio, tenéis el derecho a expresar vuestros deseos, así que hacedlo, pero no esperéis que el otro siempre sepa lo que quieres como por arte de magia. La relación de pareja, y la comunicación, no se fundamentan en el don de la adivinación.

 

Por ejemplo, si deseas aprovechar la llegada del buen tiempo saliendo a caminar por las tardes, puedes decirle “¿Qué te parece si ahora que hace buen tiempo salimos a pasear por las tardes?”, pero no te quedes a disgusto porque de tu novia o novio nunca surge la idea de salir a pasear por las tardes, difícilmente puede adivinar que es eso exactamente lo que a ti te apetece, es más, puede que ella también se lo calle, a los dos os apetezca lo mismo pero, como nadie lo dice, nadie lo hace. Toma la iniciativa.

 

  1. Las acusaciones, para la fiscalía. Efectivamente, no te lances a la primera de cambio a acusar, pues te podrías estar colando, mejor pregunta.

 

Tal y como decíamos en el punto primero, no ocultes tus emociones y sentimientos mediante acusaciones. Es cierto que dejarse llevar por el enfado o la ira y culpar a quien tenemos más cerca de lo mal que nos sentimos es, en ocasiones, bastante fácil, lo difícil es controlarse y construir una relación sana basada en una comunicación asertiva, fluida y sincera. Recuerda que el enfrentamiento, como ya hemos mencionado en diversas ocasiones, no conduce a ninguna parte, al menos, a ninguna parte que os pueda beneficiar por lo tanto, lo mejor será:

 

En lugar de verter acusaciones, simplemente plantea cuestiones:

 

  • “¿Me estás escuchando?” siempre será una expresión más acorde, idónea y positiva que acusar diciendo “¡Ya no me estás escuchando otra vez!”
  • También debes aparcar las generalizaciones y las afirmaciones absolutas, por ejemplo, si tu pareja no friega los platos, puedes decirle “Llevas unos días que no friegas los platos”, en lugar de decirle “¡Nunca friegas los platos!”.
  • Comentar sin calificar. Puedes decirle “Últimamente te olvidas la ropa encima de la cama cuando te cambias”, en lugar de “¡Menudo desastre estás hecha! Cada vez que te cambias de ropa lo dejas todo tirado por ahí!”

 

 

  1. Discrepar es natural entre seres humanos, por eso mismo poseemos el don de la razón por tanto, discrepa con naturalidad, es decir, sin temer la perspectiva u opinión de tu pareja.
  2. Una relación de pareja implica tolerancia, respeto, comprensión, capacidad para perdonas e incluso para olvidar, y siempre ofreciendo alternativas y oportunidades nuevas. Ten siempre presentes estos conceptos a la hora de dialogar con tu novio o con tu novia.
  3. Y del mismo modo, evita las amenazas, los chantajes y las intromisiones en lo más individual; no las practiques, pero tampoco las consientas. Remítete al punto primero.
  4. Haz partícipe a tu pareja de tus éxitos, aunque puedas no creerlo, tienen mucho que ver en ello.
  5. Fijad unas normas de convivencia. No se trata de escribir “los diez mandamientos” del hogar, no. Estas surgirán a medida que la relación avance, pero dejadlas siempre claras y basadas en el consenso.